Otra vez los violentos le ganaron al fútbol. Otra vez la sinrazón se apoderó de unos cuantos para que el amistoso entre Gimnasia y Tiro y el local, Atlético, terminara en una verdadera batalla campal. Una batahola de proporciones, en la que tuvo que intervenir la policía, que, para calmar los ánimos, efectuó disparos de balas de gomas para persuadir a los revoltosos hinchas de Chicoana.
El que se llevó la peor parte de esta locura, fue el jugador del "albo" Gonzalo Fortunato, quien recibió la insólita agresión de un policía, que le pegó una patada en el rostro. El player terminó con una herida cortante en el pómulo derecho. Lamentable, porque lo que debía ser un encuentro de fútbol, de práctica, y que le serviría a ambos entrenadores para ir sacando conclusiones antes de debutar en el Torneo Argentino B, en el caso del equipo de Hubert Piozzi, y en el Torneo del Interior, en el caso del DT José Castro, terminó en una absurda agresión.
La violencia dentro y fuera del campo de juego, se extendió por espacio de veinte minutos, donde los jugadores se trenzaron a golpes de puño hasta que intervino la policía para calmar los ánimos. A todo esto, los hinchas del local continuaron con los actos vandálicos tirándole toda clase de objetos contundentes al colectivo que trasladó la delegación de la Capital.
El chofer, Héctor Cuba, de 23 años, de la empresa Saeta-Alto Molino (interno 678) realizó la denuncia de lo sucedido en El Carril. La unidad, que transportó 50 personas entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas, terminó con la rotura del parabrisas, y abolladuras en su carrocería producto de las pedradas recibidas por parte de los inadaptados.
Todo se inició en los primeros minutos de juego, cuando los jugadores Matías Castillo (Chicoana) y Federico Rodríguez (Gimnasia), luego de un forcejeo, terminaron insultándose. Esto derivó en la intervención del árbitro José Luis Flores que le pidió a ambos entrenadores la salida de los beligerantes, para que las cosas se calmaran. El partido continuó en forma normal hasta que, a los 25 minutos del complemento, el DT José Castro reincidió e hizo ingresar otra vez a Castillo, pero esta vez con la camiseta 15 y no la 9 que usó en el período inicial.
El delantero no tuvo mejor idea que agredir con un golpe de puño a Rafael Segovia. Ahí se desbordaron las cosas y comenzó la batalla campal que terminó con Gonzalo Fortunato herido en su rostro cuando trataba de poner serenidad. Lo insólito fue que un policía -hipotéticamente un guardián de la seguridad de todos,- agredió al jugador "albo".
El que se llevó la peor parte de esta locura, fue el jugador del "albo" Gonzalo Fortunato, quien recibió la insólita agresión de un policía, que le pegó una patada en el rostro. El player terminó con una herida cortante en el pómulo derecho. Lamentable, porque lo que debía ser un encuentro de fútbol, de práctica, y que le serviría a ambos entrenadores para ir sacando conclusiones antes de debutar en el Torneo Argentino B, en el caso del equipo de Hubert Piozzi, y en el Torneo del Interior, en el caso del DT José Castro, terminó en una absurda agresión.
La violencia dentro y fuera del campo de juego, se extendió por espacio de veinte minutos, donde los jugadores se trenzaron a golpes de puño hasta que intervino la policía para calmar los ánimos. A todo esto, los hinchas del local continuaron con los actos vandálicos tirándole toda clase de objetos contundentes al colectivo que trasladó la delegación de la Capital.
El chofer, Héctor Cuba, de 23 años, de la empresa Saeta-Alto Molino (interno 678) realizó la denuncia de lo sucedido en El Carril. La unidad, que transportó 50 personas entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas, terminó con la rotura del parabrisas, y abolladuras en su carrocería producto de las pedradas recibidas por parte de los inadaptados.
Todo se inició en los primeros minutos de juego, cuando los jugadores Matías Castillo (Chicoana) y Federico Rodríguez (Gimnasia), luego de un forcejeo, terminaron insultándose. Esto derivó en la intervención del árbitro José Luis Flores que le pidió a ambos entrenadores la salida de los beligerantes, para que las cosas se calmaran. El partido continuó en forma normal hasta que, a los 25 minutos del complemento, el DT José Castro reincidió e hizo ingresar otra vez a Castillo, pero esta vez con la camiseta 15 y no la 9 que usó en el período inicial.
El delantero no tuvo mejor idea que agredir con un golpe de puño a Rafael Segovia. Ahí se desbordaron las cosas y comenzó la batalla campal que terminó con Gonzalo Fortunato herido en su rostro cuando trataba de poner serenidad. Lo insólito fue que un policía -hipotéticamente un guardián de la seguridad de todos,- agredió al jugador "albo".
FUENTE EL TRIBUNO
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